Décima luna

En la corteza del chopo yacen escritas
a sangre y savia
nuestras iniciales muertas.

La sazón de los frutos
se guarda en bóvedas de agua
que las raíces de los membrillos horadan.

En este tiempo que me aleja de ti como del mar
todo lo que temo vendrá al hombro de la noche
para visitarme entre tinieblas.

Cuando el viento silbe su balada de invierno
sobre la cal del muro
y los pájaros adivinen la lluvia,
alcanzaré la edad del fuego fatuo
y nuestras iniciales regresarán vivas
del instante futuro de la nieve.

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